Afirmar que el éxito de una startup depende de una sucesión de catástrofes, puede sonar extraño. Pero no lo es, si adoptamos (o adaptamos) el término hacia un significado más amplio, que aquí tomo de la teoría matemática de las catástrofes de René Thom, para referirnos a cualquier transformación repentina o salto cualitativo en un sistema, sin que necesariamente implique algo negativo, aunque sí abrupto o crítico.
Pequeñas variaciones de parámetros dentro de nuestra empresa, vista como un sistema, pueden llevarnos a cambios cualitativos profundos. Iteraciones en las funcionalidades de nuestros productos, nuevas incorporaciones al equipo directivo, modelos de negocio pivotados. Cada uno de estos eventos genera tensiones internas que se acumulan, a menudo de manera imperceptible, hasta que se produce una transición drástica hacia una nueva etapa. Esta dialéctica del devenir se manifiesta en muchos momentos clave, desde el momento inicial donde los fundadores deciden emprender la travesía por el desierto del emprendimiento, pasando por el descubrimiento del ansiado product-market fit, hasta el escalamiento, madurez, consolidación y final evento de exit.
Conocemos bien estas etapas, pero lo que quizá sea menos evidente es que se desencadenan a través de una catástrofe que se ha ido gestando con el tiempo y que un día, simplemente, ocurre. “Gradually and then suddenly.” decía Mike en la novela "The Sun Also Rises" de Ernest Hemingway. Lo cuantitativo (acumulación de cambios mínimos) se convierte en un cambio cualitativo (salto a un nuevo estado) donde el evento catalizador puede ser casi imperceptible en el momento, pero retrospectivamente aparece como el punto de inflexión que lo cambió todo, umbral invisible que, al cruzarse, reconfigura por completo el panorama.
De poco sirven, pues, los planes a largo plazo con estimaciones de crecimiento lineal, o el escalado de equipos proporcionales al volumen de negocio o capacidad de desarrollo de productos y servicios, o cualquier métrica que nos distraiga o que oculte el hecho de que, cada cierto tiempo, las cosas van a transformarse. Como un día llega la primavera, como la oruga rompe su crisálida y sale convertida en mariposa. Abraza el cambio, founder, céntrate en el aquí y ahora, toma conciencia del presente y acepta que, quizá mañana, lo que fue ya no será igual sino de otro modo.


